Catequesis

catequesis1. ¿Qué es? ¿Para qué sirve?

Hoy en día, vivimos en un mundo en el que las preguntas fundamentales se tratan de acallar, sin embargo, el hombre, buscador de la verdad, no puede quedarse tranquilo ante lo que su interior le exige.

Por ello, las preguntas no pueden no ser respondidas; es necesario que haya personas que llevando el tesoro de la Verdad en su interior sepan dar razón de ello con claridad y sencillez.

Vemos, pues, que es fundamental que haya católicos coherentes y formados, que sin temor propaguen la Buena Nueva del Señor Jesús que responde completamente a los interrogantes más profundos del corazón del hombre.

La catequesis no se puede definir de una forma concreta, puntual y aislada, sino dentro de la globalidad de la misión de la Iglesia. Y por supuesto teniendo en cuenta que abarca desde técnicas a sentimientos. Lo primero es saber qué es la evangelización.

¿Qué es evangelizar?

– ¿Te sientes evangelizado?

– ¿Quién te ha evangelizado?

– ¿Qué significa la palabra evangelizar?

Evangelizar es lo último que Jesús mandó a sus discípulos: “Id por todo el mundo y predicad la Buena Nueva a todos los hombres”. Mucha gente lo ha hecho durante la historia y por ellos nosotros creemos en Jesucristo.

Lo anterior implica que Dios ha querido que los hombres seamos los instrumentos que contribuyan eficazmente a la salvación de otros hombres. Dios nos necesita (porque él quiere, no le gusta la magia) para la salvación de TODOS los hombres.

Esta es la razón de ser de la Iglesia, la única razón de ser de la Iglesia: SER SACRAMENTO DE SALVACIÓN PARA TODOS LOS HOMBRES. Esa misión que encomienda Jesús implica el derecho de todo hombre a ser evangelizado.” La evangelización es la razón de ser de la Iglesia” (Evangelii Nuntiandi). Sin evangelización la Iglesia no puede existir, ni hubiera existido. Nadie conocería el menaje de Jesús de Nazaret.

Podemos decir que evangelizar es hacer llegar a todos los hombres la salvación. La incorporación al Reino de Dios.

En el documento “La catequesis de la comunidad” de la Conferencia Episcopal Española, se define la evangelización de la siguiente manera:

La evangelización es “el proceso total mediante el cual la Iglesia, y el pueblo de Dios, movida por el Espíritu, anuncia al mundo el Evangelio (Buena Noticia) del Reino de Dios, da testimonio entre los hombres de la nueva forma de ser y de vivir que se instaura con ese Reino. Educa, en una comunidad, a los que se convierten, celebra (mediante los sacramentos) la presencia de Jesús y el don del Espíritu, impregna y transforma con su fuerza todo el orden temporal”(es decir, la globalidad del mundo).

De la anterior definición partimos para decir que la evangelización tiene los siguientes elementos:

1º Renovación y transformación de la humanidad como objetivo general: Hay que cambiar lo que vaya contra el Reino de Dios.

2º Testimonio de los valores del Reino: Todos los que formamos la Iglesia tenemos que mostrar con nuestra vida lo que el Reino es.

3º Anuncia explícitamente el Evangelio, lo más fielmente a Jesús.

4º La adhesión de corazón: Convertirse a ese Mundo Nuevo.

5º Crea comunidades cristianas, porque la fe crece en grupo y se alimenta compartiéndola.

6º Celebra los sacramentos. Celebra la presencia de un Dios vivo en esa comunidad.

7º Desarrolla un apostolado (compromiso) activo. Compromiso cristiano en todo el mundo, todos los días.

La Iglesia cumpliendo estos requisitos es signo de Reino de Dios en la tierra; por ello son útiles para revisar nuestra comunidad cristiana.

Proceso de evangelización:

Hemos dicho en la definición que la evangelización es un proceso. Y es lógico, porque una persona no se evangeliza en un día: Para asimilar y creer el plan salvador que Dios tiene para los hombres no hay que aprender una teoría, unos dogmas o una ideología; hay que experimentar en la vida de cada uno como ese plan de Dios me salva. Esa experimentación lleva su tiempo, a unos más y a otros menos. Por esto mismo también decimos que la evangelización es un proceso, porque la fe cristiana es dinámica: Va madurando hasta que “lleguemos al estado de hombres perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo”(“Ad gentes” nº 6 Concilio Vaticano II ).

Debido a esta dinámica y experimentación progresiva de la fe, podemos dividir el proceso evangelizador en tres etapas:

1ª ACCIÓN MISIONERA: Para los no creyentes. (Despertador ).

2ª ACCIÓN CATEQUÉTICA: Para los recién convertidos que quieren madurar se fe. (Árbol con raíces profundas ).

3ª ACCIÓN PASTORAL: Para los cristianos fieles de la comunidad cristiana , para madurar su fe y evangelizar a su vez. (Los frutos del árbol ).

2. ¿Qué te impulsa a ti a ser catequista?

1º La experiencia de mi fe: Mi fe no la puedo callar. Tengo que compartirla y proclamarla. Lo que yo creo me hace feliz y creo que es bueno para el Hombre. Por eso yo transmito mi fe por necesidad propia, y no sólo por ayudar a la parroquia. Es una vocación. Los catequistas sienten que Dios les llama porque les necesita para cumplir una parte del proceso evangelizador, que es la misión de la Iglesia: hacer llegar a todos el plan de salvación que Jesús nos enseña.

2º Razones pastorales: La Iglesia y tu Parroquia te necesitan. Hay muchos bautizados y pocos creyentes, de los llamados practicantes; esto quiere decir que algo falla. Porque hacemos Iglesia, que es obligación de los cristianos, cuando comunicamos la Fe. Hay que tener en cuenta que nosotros conocemos y creemos en Jesús porque, en generaciones pasadas, otros han hecho la tarea que ahora nos compete a nosotros. Para ayudar a que la gente opte o no por vivir como cristiano. Para transformar el mundo según los esquemas de Jesús, que creemos son los que más pueden ayudar al hombre a desarrollarse como tal.

¿Por qué es importante la catequesis? ¿Para qué sirven los catequistas?

Sirven como instrumentos que tiene la Iglesia para cumplir con su razón de ser, es decir, evangelizar; ya que sin catequesis no hay evangelización. Para formar una comunidad cristiana más fuerte, ya que los catequistas son evangelizados cuando están evangelizando. Para que los seglares, principalmente, participemos de una de las tareas más importante de la Iglesia universal. Para poner las bases de la Iglesia del futuro, que está en nuestras manos.