Cáritas

CxritasIDENTIDAD DE CÁRITAS

“Documento de reflexión sobre la Identidad de Cáritas”, aprobado por los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y publicado en la 52 Asamblea de Cáritas Española en Valencia a 25 de Octubre de 1.997.

Respecto a la “Misión” que Cáritas tiene encomendada, podemos resaltar del documento sobre su Identidad estos 6 aspectos:

1. Asistencia

“No hacer participar a los pobres de los propios bienes es robarles y quitarles la vida. Lo que poseemos no son bienes nuestros, sino los suyos”

Quienes participamos de la Mesa de la Palabra y de la Mesa del Pan en la que confluyen todos los bienes, “fruto de la tierra y del trabajo humano”, y hacemos memoria de Jesucristo muerto y resucitado, estamos llamados a bendecir a Dios Creador del Universo y a trabajar por multiplicarlos y presentarlos en la mesa del reparto justo. Sabemos que la mayoría de los hombres y mujeres de nuestro planeta están siendo desplazados de esa mesa… “No se puede recibir el cuerpo de Cristo y sentirse alejado de los que tienen hambre y sed (…). De la comunión eucarística ha de surgir en nosotros tal fuerza de fe y amor, que vivamos abiertos a los demás con entrañas de misericordia hacia todas sus necesidades”.

“Todos estamos llamados a aliviar la miseria de los que sufren cerca o lejos de nosotros, no sólo con lo superfluo, sino con lo necesario”.

2. Promoción

Cáritas está convocada a animar y participar activamente en cuantas iniciativas de solidaridad justa surjan en la Iglesia y en la sociedad. Debe colaborar e impulsar lo que promueva el servicio a los pobres.

Cáritas ha de buscar, por encima de todo, hacer posible que los empobrecidos lleguen a ser sujetos agentes de su propia historia; acompañándolos en la liberación de situaciones de dependencia o ignorancia y ayudándoles a descubrir las causas que generan su propio empobrecimiento y exclusión social.

Cáritas debe promover el cambio social, tanto en las estructuras como en los mecanismos y cimientos que lo sustentan, para lograr la realización de la revolución del amor. Asume, por tanto, como compromiso vital, anunciar y proponer la utopía cristiana, que abre el horizonte a la esperanza de alcanzar una persona y sociedad nuevas.

Cáritas ha de cuidar que sus actuaciones sean un punto de referencia y pauta que, con una gran carga de calidad, muestran a otros un talante propio de saber hacer y ofrecen un estilo que invita a recorrer el camino del servicio a los pobres y excluidos de una manera peculiar, incluyéndolos siempre en el centro de la acción, como sujetos primeros de su propio desarrollo, y evitando todo tipo de proselitismo que suponga una manipulación del necesitado.

3. Concienciación

Cáritas tiene una gran tarea por delante: dar sentido a la fraternidad universal, comenzando por los últimos de la tierra; suscitar en la comunidad cristiana y en la sociedad el compromiso de la solidaridad con todos los pueblos. Por eso debe sentirse llamada a estar junto al mundo de los pobres, sin distinción de lengua, color o procedencia; a discernir lo justo de sus reclamaciones y a ayudar a hacerlas realidad; a dar a conocer su situación de pobreza, difundiendo informes y recabando toda clase de ayudas para sus iniciativas; a prestar atención especial ante las grandes catástrofes, sin olvidar que la mayor de las catástrofes es la situación permanente de hambre y miseria en la que vive gran parte de la Humanidad.

La animación de la comunidad comprende, entre otras, las siguientes tareas:

– Hacer conscientes a las comunidades cristianas y a todos sus miembros de que el servicio a los pobres es un elemento esencial de la identidad y misión evangelizadora de la Iglesia.

– Mantener viva la conciencia crítica y ofrecer elementos de análisis para conocer las condiciones reales en que se encuentran los pobres, tanto en el Tercer cono en el Cuarto Mundo.

– Invitar y estimular a todos los miembros de la comunidad cristiana a incorporarse, en la medida de sus posibilidades, en el compromiso sociocaritativo con los pobres y excluidos.

– Impulsar la comunicación cristiana de bienes y la colaboración personal, según posibilidades, en proyectos e iniciativas al servicio de los más necesitados.

– Contribuir a que la comunidad cristiana y cada uno de sus miembros viva y actúe, en todo, de acuerdo con el espíritu de las bienaventuranzas.

4. Denuncia

La acción a favor de la justicia y la participación en la transformación de la sociedad se nos muestra como una dimensión constitutiva de la predicación del Evangelio.

La acción caritativa no puede entenderse ni realizarse como encubrimiento de las múltiples formas de injusticia arraigadas en la sociedad.

Hay que recordar los derechos de los pobres, analizar las situaciones en que se conculcan tales, denunciar las injusticias que sufren, aportar las orientaciones oportunas y colaborar para realizar los cambios necesarios.

El gran escándalo del cristianismo es que a los pobres no les llegue el Evangelio; en otras palabras, que en ambientes pretendidamente cristianos no haya gozo para los pobres, sino tal vez humillación, marginación, explotación o, simplemente, descuido y olvido.

5. Formación

“La formación y acompañamiento para la educación en la caridad, la solidaridad y la promoción de la justicia es una exigencia de la madurez en la fe y una necesidad urgente. Sólo así las comunidades cristianas y sus miembros podrán reconocer más plenamente y asumir más conscientemente sus responsabilidades en la vida y misión de la Iglesia”

Cáritas debe jugar un papel relevante en este esfuerzo formativo, para lograr que la comunidad reflexione sobre las implicaciones que conlleva el ejercicio de la caridad y situar a todos en un proceso pedagógico que acierte a combinar el conocimiento crítico de la realidad, más información, las distintas técnicas de intervención social y el cultivo de un talante personal y comunitario entrañablemente solidario.

Esta formación abarca, entre otras:

– Las exigencias de la dimensión de la caridad; a partir de la vivencia de la fe y del sentido de pertenencia a una comunidad de creyentes.

– La concepción del ser humano como un ser único, lleno de potencialidades y capaz de participar, mediante su relación con los demás, en la construcción de su propia historia.

– La invitación a que el voluntariado se dote de instrumentos y herramientas de trabajo que encaucen positivamente su ofrecimiento gratuito, posibilitando tanto el crecimiento personal como el sentido de convivencia, de equipo y de coordinación.

– La formación y el acompañamiento permanentes que deben contribuir a la madurez en todas las dimensiones, que conducen a ser simultáneamente teólogo, técnico y testigo.

6. Coordinación

Cáritas, definida por nuestros obispos como cauce ordinario y oficial de la Iglesia particular para la acción caritativa y social, está llamada a ser “lugar de encuentro de la comunidad cristiana para un mejor servicio a los pobres”

“Es conveniente que en las diócesis exista un organismo, presidido y animado por el obispo, especialmente responsabilizado en la tarea de animación y coordinación. Respetando la naturaleza propia de cada una de las instituciones y dando a Cáritas la relevancia que le corresponde, dicho organismo será una plataforma amplia donde se puedan encontrar las instituciones dedicadas a lo social y caritativo”

La coordinación es condición necesaria para actuar eficazmente frente a la complejidad y dimensiones de la pobreza, ya que “el que no está contra nosotros está a favor nuestro” . Ésta debe contemplar:

– Reconocer, animar y apoyar la diversidad de carismas y servicios existentes en la comunidad eclesial.

– Facilitar el encuentro, intercambio y colaboración de comunidades, instituciones, grupos y personas que actúan en el ámbito de la pobreza y la exclusión.

-Vincular la acción sociocaritativa tanto a la pastoral de conjunto como, en concreto, a las otras acciones fundamentales de la comunidad cristiana: anuncio del Evangelio y celebración de la fe.